febrero 3, 2026

El Camino del Músico:  más que una jornada de aprendizaje

El taller El Camino del Músico, guiado por Jonnathan El Barouki Luncz (www.jonnathanelbarouki.com), fue mucho más que una jornada de aprendizaje: se transformó en una experiencia colectiva donde los participantes descubrieron nuevas perspectivas sobre lo que significa ser artista en el mundo actual.

Desde el inicio, Jonnathan planteó una premisa clara: la música no solo se trata de tocar un instrumento con excelencia técnica, sino de construir un camino propio, con visión, disciplina y autenticidad. A lo largo del encuentro, compartió experiencias personales y herramientas prácticas que despertaron en los asistentes una mezcla de motivación y claridad, recordándoles que el arte debe vivirse con propósito.

El ambiente fue profundamente inspirador. Los músicos se reconocieron en los relatos, se cuestionaron sobre su propia proyección artística y comenzaron a entender que la carrera musical exige tanto compromiso interno como estrategia externa.

Algunos participantes resaltaron el valor de los temas tratados. Como comentó Jose Carlos Hernández, se abordaron puntos que son “necesarios para la carrera artística y que deberían enseñarse incluso en las casas de estudio”, recordando que muchas veces la formación académica no incluye la visión integral de lo que implica ser músico profesional.

Por su parte, Nohely Vásquez describió la experiencia como “profundamente enriquecedora” y la definió en tres palabras: inspiradora, enriquecedora y visionaria. Para ella, lo más impactante fue ver cómo, a través de la propia historia de Jonnathan, quedó en evidencia que la dedicación y la proyección consciente son los pilares que permiten alcanzar el éxito.

En otro momento, Ana Huang destacó lo importante que fue comprender la relación entre la formación recibida en academias y conservatorios y la manera en que esa esencia debe transmitirse frente al público. Recordó que el público no solo es receptor, sino también fuente de retroalimentación y, en muchos casos, el sostén económico del músico.

La mirada de Moises Suárez sumó otra capa de valor: para él, el taller fue un “abrir los ojos”, una revelación sobre cómo funciona realmente la industria musical. Señaló que nunca antes alguien le había mostrado esa perspectiva, y agradeció la oportunidad de descubrir que un músico no es únicamente un intérprete, sino también una marca que puede y debe aprender a proyectarse.

Estos testimonios se entrelazaron con la dinámica del taller, generando un espacio de diálogo donde cada reflexión reforzaba la idea de que el camino del músico es único y debe ser recorrido con autenticidad.

La jornada cerró con una sensación compartida: la de haber participado en un encuentro que no solo aportó conocimientos, sino que también sembró motivación y visión de futuro. Los participantes salieron convencidos de que la música no es solo un arte para dominar, sino un proyecto de vida que requiere estrategia, pasión y la valentía de mostrarse al mundo tal cual se es.

El Camino del Músico dejó en cada asistente la certeza de que, más allá de la técnica, lo que define a un artista es la capacidad de transformar su experiencia en una propuesta auténtica que conecte con el corazón de las personas. Un recordatorio de que el verdadero éxito no se mide solo en escenarios conquistados, sino en la claridad con la que cada músico transita su propio camino.

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