marzo 3, 2026

David Russell: «La música es honestidad o no es nada»

El legendario guitarrista reflexiona sobre la evolución del sonido, la vulnerabilidad del alumno y la importancia de mantener vivo el entusiasmo frente a la técnica pura.

Tomado de codalario.com

A sus más de 40 años de trayectoria, David Russell no solo es un referente técnico de la guitarra clásica; es, ante todo, un «arquitecto del tiempo» que busca la magia en lo efímero del directo. En una reciente y profunda entrevista, el ganador del Grammy desgrana su visión sobre el arte de interpretar y la responsabilidad de enseñar, dejando claro que, para él, la música debe ser un acto de comunicación humana antes que un ejercicio de perfección mecánica. Rescatamos algunos de los fragmentos más interesantes de la entrevista que le concedió a Jaume Darbra, para compartirlos con todos ustedes.

La ética del escenario: Honestidad ante todo

Para Russell, la relación con una obra no es estática. Cambia con los años, con la madurez y con el estado de ánimo. Sin embargo, hay una constante innegociable: la verdad en el momento del concierto. «Quiero sentirme honesto con cada obra, aunque sea una pieza completamente insignificante», afirma el guitarrista, subrayando que su objetivo es que cada momento de magia ocurra precisamente cuando está frente al público.

El aula como refugio, no como campo de batalla

Uno de los puntos más conmovedores de la charla es su visión sobre la pedagogía. Russell se distancia de la antigua tradición de los «maestros que machacaban a los alumnos». Para él, la enseñanza es un ejercicio de cuidado y refuerzo de la autoestima.

«El profesor tiene que ser genuinamente bueno con el alumno, tiene que tratarlo bien. No tiene que ser necesariamente humilde, pero tiene que cuidar la relación», explica.

Su enfoque busca proteger la vulnerabilidad del estudiante, especialmente en las clases magistrales, donde el ego está expuesto. Según Russell, si un profesor destruye la confianza de un joven, está destruyendo su música.

El entusiasmo como combustible vital

Russell advierte sobre los peligros del pesimismo en el entorno académico y profesional. Para el guitarrista, la técnica y la musicología son herramientas, pero el motor debe ser el placer de tocar. «Por mucho que aprendas de historia de la música, si no te gusta fundamentalmente lo que estás haciendo, ¿por qué hacerlo? Prefiero ser electricista», sentencia con humor y rotundidad.

El desafío de la supervivencia artística

El maestro también aborda la dura realidad económica de los nuevos músicos. Advierte que la falta de medios para vivir de la música obliga a los artistas a alejarse de su instrumento, lo que conlleva un deterioro inevitable: «Si una persona no puede ganarse la vida siendo músico, los dedos se atrofian, la mente se dispersa, el entusiasmo mengua».

Finalmente, Russell redefine su sonido a través de una búsqueda constante de la lírica. Para él, la guitarra debe emular a la voz humana para conectar con el alma del oyente: «Si la melodía, si el instrumento no canta, no funciona».

Puedes leer la entrevista completa aquí.

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